Biografía

Colores envueltos en oro.

La artista catalana comenzó su formación artística a los quince años en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona, desde entonces un largo camino autodidacta y experimental. Margharet construye cada colección dejando que el lugar dicte el lienzo, sin usar normalmente ningún pincel.

Margaret Manzano posando junto a una escalera de madera, con una chaqueta bordada

El pincel se quedó fuera del estudio. Margharet pinta con las manos, con palos, con agujas de precisión de hasta 0,25 mm, en un proceso físico y casi ritual que empieza mucho antes de tocar el lienzo, cuando se empapa del lugar que va a inspirarla: su luz, su historia, su textura.

Desde muy pequeña destacó en el colegio por su facilidad para la escritura y las artes plásticas. A los quince años, su primer contacto con un enfoque más profesional del arte fue a través de la cerámica, que cursó en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona. A partir de ahí experimentó de forma autodidacta con la pintura, la escultura y la fotografía. Esa curiosidad polifacética terminó por imponerse, hasta que decidió dedicar su vida por completo al arte. Hoy vive inmersa en ello, una pasión que combina, en su día a día, con el coleccionismo textil y su pasión por las antigüedades.

Margharet cuenta que desde niña supo que no sabía estar sin crear: cualquier situación cotidiana termina, tarde o temprano, convertida en un gesto artístico. Entiende la abstracción como la forma más libre de expresar una emoción, despojada de relato y de figuración, y le gusta imaginar sus lienzos ocupando grandes espacios abiertos, con vistas al mar. Margharet sigue experimentando con la escultura y la fotografía, y a ello se une su pasión por el arte digital, estando especialmente fascinada por la experimentación con arte fractal y generativo, así como por las proporciones utilizadas en el arte clásico antiguo.

“Pinto como se borda: con las manos y la precisión de la aguja.”

La coleccionista

Margaret Manzano durante años ha reunido antigüedades textiles y ha participado activamente en campañas de concienciación para recuperar los textiles y proteger el mantón de Manila en España, una prenda a la que ha dedicado más de una aparición pública. Su fondo incluye mantones de Manila de los siglos XIX y XX y piezas singulares de todo tipo.

Margaret Manzano sentada, con un mantón de Manila antiguo apoyado en la silla
“Lo esencial es que un cuadro envuelva a quien lo mira.”

Ese mismo gesto, el que envuelve, el que protege, atraviesa, con otro lenguaje, sus lienzos de gran formato: no hay figuras reconocibles en su abstracción, pero sí una intención clara de acoger a quien mira, de rodearlo, casi de vestirlo con color y textura.