Colección 2026

Nebrissa

La memoria de Lebrija, en gran formato.

Margharet frente a su tríptico azul, dorado y negro de la colección Nebrissa, en un ático de Park Avenue, Nueva York

Entre mansiones y sedas

Los grandes lienzos abstractos de Margharet cuelgan hoy con la misma naturalidad de las paredes de una mansión en Marbella que de un apartamento en Park Avenue. Nebrissa, su colección más reciente, es un homenaje a su estancia en la ciudad de Lebrija, la antigua Nebrissa Veneria.

Hay pintores que trabajan para una pared y pintores que trabajan para un mundo. La artista catalana Margharet pertenece claramente al segundo grupo. Sus cuadros de gran formato, piezas capaces de dominar un salón entero, un lenguaje pictórico que parece no conocer fronteras.

La obra de Margharet se reconoce antes incluso de leer la firma. La artista ha construido un método propio dejando que la textura y el gesto directo sustituyan a las herramientas tradicionales. El resultado son composiciones abstractas de una densidad casi física, en las que el color acompaña siempre al dorado, en sus muy diferentes tonalidades, y se convierte en protagonista absoluto.

Esa escala monumental no es un capricho técnico, sino una decisión conceptual. Margharet busca que el espectador quede envuelto por la obra. Es precisamente esa ambición la que explica su presencia en los mercados tan exigentes de Marbella y Nueva York: coleccionistas que buscan piezas capaces de sostener el peso visual de estancias igualmente grandes, ya sea junto al mar o sobre el skyline de Manhattan.

“Lo esencial es que un cuadro envuelva a quien lo mira.”

Sus colecciones nacen de una inmersión real en el territorio que las inspira. La luz del Bajo Guadalquivir, el peso histórico de una ciudad ligada a Antonio de Nebrija y el eco de los atardeceres gaditanos se filtran en una paleta más terrosa y en composiciones que dialogan con la arquitectura andaluza sin caer en lo literal.

Nebrissa se convierte así en el siguiente paso natural de una carrera construida a base de grandes formatos y territorios propios, otra prueba de que Margaret Manzano entiende la pintura como un espacio que no pide permiso para expandirse: lo reclama, lo transforma y, finalmente, lo habita.

Nebrissa Veneria: el origen del nombre

Lebrija, la localidad sevillana que da nombre a la colección, fue conocida en época romana como Nebrissa Veneria. Es ese nombre antiguo el que Margharet recupera para titular una serie que busca un diálogo entre la claridad del Bajo Guadalquivir y la memoria textil andaluza, encajes, mantones, que la propia artista conoce de primera mano como coleccionista.

Galería Nebrissa

Composición geométrica azul y dorado de Margharet en un ático de Park Avenue, Nueva York
Composición geométrica en rosa, malva y dorado de Margharet, en un salón de Sevilla
Díptico en azul y dorado de Margharet, en una casa de playa frente al mar
Díptico en turquesa, verde y dorado de Margharet, con vistas a Sevilla
Obra abstracta azul y dorado de Margharet en el recibidor de una vivienda
Obra en dorado y tonos pastel de Margharet, junto a un jardín zen
Obra en dorado y tonos pastel de Margharet, en un vestíbulo de piedra travertino junto a una piscina